¡Hola, soy Sara!
Nací con algo que pensaba que era un defecto, pero en realidad no, tener una alta capacidad de sensibilidad me ha ayudado siempre a saber que comer y que no. Fui siempre...una niña muy observadora y sensible, lo que no expresaba, me lo comía. Y todo lo que comía lo echaba. Cuando en realidad mi cuerpo me estaba diciendo que tenía que soltar todo lo que tenía dentro. Entender mis emociones y a expresarme. Pero aún no tenía la madurez suficiente para entender lo que mi cuerpo me estaba contando. Gracias a mucha lectura y conocerme me di cuenta que yo era el problema y la solución al mismo tiempo.

Si echo la vista atrás y recuerdo como empezó toda esta construcción tan nutritiva fue cuando me di cuenta que la salud no es solo comer bien, también es tener relaciones sanas contigo y los demás, moverse, descansar, bailar, reír, llorar, comerse un helado, nadar…es una receta en la que cuanta mejor materia prima uses, mejor saldrá el plato. En resumen, vivir, vivir fluyendo.

Y no os penséis que siempre tuve claro dedicarme al mundo nutricional acabando bachiller he ido por la rama de la salud a hacer documentación sanitaria. Mi cabeza y yo tras muchas vueltas decidimos embarcarnos rumbo Santiago para estudiar Magisterio, una de mis pasiones, los niños.

Antes de acabar Magisterio, yo ya me había papado mitad de la biblioteca de libros de nutrición, bioquímica y todo lo relacionado con la alimentación y las emociones. No sabía si estudiar para el examen de psicomotricidad o leerme el proceso de digestión de una proteína.
